El pasado 31 de Octubre, con motivo de la celebración de Halloween, alumnos de Latín de 4º ESO y 1º de bachiller llevaron a cabo una breve representación de un ritual que se celebraba en la antigua Roma durante las fiestas de las Lemuria.

Dicha festividad romana tenía lugar los días 9, 11 y 13 de mayo, días durante los cuales los templos se cerraban y no se celebraban matrimonios.

Cuenta Ovidio que el origen se remonta al asesinato de Remo por parte de su hermano Rómulo. Tras producirse el mismo, la sombra de Remo se aparecía a sus padres adoptivos, Larentia y Faústulo, para atormentarlos exigiendo un festival en su honor, que Rómulo le concedió estableciendo las Remoria, cuya evolución fonética dio Lemuria.

Las Lemuria evocaban un temor ancestral: los difuntos, llamados lemures, volvían a sus antiguas viviendas, y era necesario apaciguar estas sombras, a la vez que alejarlas lo más posible. Para ello, en el ámbito privado de cada casa, el paterfamilias realizaba un ritual en la medianoche del último día. Se levantaba descalzo y haciendo chasquear los dedos para que en su silencio no saliera al encuentro ninguna sombra. Se lavaba las manos por tres veces y se metía en la boca habas negras, que luego escupía mientras decía: “Yo arrojo estas habas, con ellas me salvo yo y los míos”. Repetía por nueve veces la expresión, sin volver la vista atrás, porque pensaba que los lemures le seguían y recogían las habas. De nuevo, se lavaba las manos, tañía un objeto de bronce y rogaba a las sombras que salieran de su casa, increpándoles también por nueve veces: “Manes de mis padres, salid”. Se volvía, por fin, entendiendo que había realizado el ritual con pureza y que, tanto él como su familia, estarían a salvo por un año hasta las siguientes Lemuria.

Este ritual es el que los alumnos realizaron con mucha ilusión y que sirvió para acercar un poquito de Roma y sus gentes al resto del alumnado del centro.

Esperamos que os haya gustado y también haber purificado el centro de los malos espíritus, al menos, el gimnasio…